Partos programados y el desarrollo infantil: lo que necesitas saber
Si planificas el nacimiento de tu bebé, es clave priorizar su seguridad y desarrollo
El parto programado consiste en fijar la fecha de nacimiento del bebé antes de que el trabajo se parto comience de forma natural. Esto puede ser mediante la inducción del parto, donde se utilizan sustancias como la prostaglandinas u oxitocina sintética para activar las contracciones, o a través de una cesárea planificada.
Aunque en algunos contextos, especialmente en clínicas privadas, se permite a las madres elegir esta opción por motivos personales, los partos programados no deberían realizarse por conveniencia. Los médicos recomiendan que estas intervenciones se limiten a situaciones médicas concretas, donde continuar con el embarazo suponga un mayor riesgo para la madre o el bebé que adelantar el nacimiento, ya que modificar el curso natural del parto puede suponer una mayor posibilidad de intervenciones médicas en cadena.
¿Cómo influye el momento del nacimiento en el desarrollo del bebé?
Aunque se pueda pensar que los últimos días de embarazo no marcan mucha diferencia en el desarrollo del menor, lo cierto es que las últimas cuatro semanas son cruciales. Durante este período los pulmones e hígado alcanzan un mayor grado de desarrollo, el cerebro del bebé experimenta un crecimiento significativo pasando a pesar un tercio más y se forman capas de grasa bajo la piel lo que les ayuda a mantener mejor la temperatura tras su nacimiento.
Un estudio publicado por New England Journal of Medicine señala que los bebés nacidos en la semana 37 tienen el doble de posibilidades de tener complicaciones que los nacidos en la semana 39. Algunos de los riesgos a los que se enfrentan los bebés nacidos antes de tiempo son:
- Problemas respiratorios, por la inmadurez pulmonar.
- Dificultades para mantener la temperatura corporal, debido a una menor cantidad de grasa bajo la piel.
- Complicaciones para alimentarse, ya que al nacer algo más inmaduros tienen menor capacidad para mantenerse despiertos o aún no han desarrollado del todo el reflejo de succión.
- Ictericia, provocada por una inmadurez en el hígado que dificulta la eliminación de la bilirrubina en la sangre.
- Mayor riesgo de dificultades de aprendizaje y conducta durante la infancia.

El desarrollo infantil tras un parto programado
Cuando el nacimiento se produce antes de tiempo, incluso dentro de la etapa considerada a término entre la semana 37 o 38, el bebé puede enfrentarse a dificultades que influyen en su desarrollo motor, sensorial y emocional.
Es por ello que en los primeros años de vida es importante observar con atención a la evolución del menor en áreas como:
- Motricidad: puede que el inicio del control postural, el gateo o la marcha sean más lentos debido a una maduración neuromuscular más gradual.
- Sensorialidad: pueden mostrar una sensibilidad mayor a estímulos externos como el ruido, la luz o el contacto físico.
- Lenguaje y comunicación: se puede producir un retraso en el aprendizaje de palabras e interacción verbal.
- Vínculo y emocionalidad: una estancia neonatal prolongada o las dificultades iniciales pueden interferir en establecer vínculo, lo que requiere atención específica.
El seguimiento terapéutico durante los primeros años es clave para detectar señales de alerta a tiempo y así poder intervenir de forma temprana para favorecer el desarrollo global del menor. Contar con profesionales especializados puede marcar una gran diferencia en su bienestar presente y futuro, por eso en MOVO ofrecemos atención temprana a través de fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional y psicología infantil, ayudando a cada niño y niña a alcanzar su máximo potencial en un entorno de confianza y respeto. Te invitamos a visitarnos en Emilia Pardo Bazán 25, Ourense o contactarnos a través de nuestro teléfono 988 06 00 81 o correo electrónico hola@centromovo.es. Juntos podemos crear el mejor entorno para su desarrollo.